viernes, 11 de enero de 2013

La desnudez guaraní


El desnudo, forma parte de la cultura guaraní. Su cuerpo, libre, no necesitaban ocultarlo. La desnudez desprendía de su sinceridad natural.  En la idiosincrasia ancestral de este pueblo no podían entender por qué tapar el cuerpo.

Los guaranís disfrutaban del agua, continuamente se bañaban, por lo que generalmente estaban desnudos. El agua formaba parte de su hábitat natural. Vivían –viven- en un clima cálido, que acaricia la piel dulcemente. No necesitan taparse para protegerse de lo que no conocen: el frío. Y por supuesto no tenían vergüenza de sí mismos. Su cuerpo desnudo los hacía limpios. Su piel no sufría roce alguno con el ropaje. El sudor corporal brotaba libre, limpio. A lo sumo tapaban sus genitales con un pequeño ‘chiripá’, o taparrabos de tela, que envolvía la cintura y se desprendía hacia las rodillas y en el invierno, o por la noche, para dormir, se colocaban sobre los hombros una capa corta hecha con pieles de animales.

Para el guaraní, el baño, la limpieza corporal, formaba parte de su cultura más profunda. Era un rito, una necesidad continúa, por ello no necesitaban trapos, es decir, vestidos. No usaba ropajes, pero la mujer guaraní siempre gustó de adornos. Para ello se valió de las pinturas, de tatuajes, de amuletos que colgaban en su cuello. Podemos afirmar que su verdadera vestimenta eran estos adornos, efímeros, que alojaba su piel desnuda y su cuerpo al descubierto. Esto hoy se llamaría ‘body-art’.

Iban asimismo descalzos. Su piel, sus axilas, sus pies no emulaban efluvios desagradables. Cuando los españoles entraron en su territorio, una extraña olor invadió su entorno natural. Un olor desagradable, nunca olido, penetró en su territorio. Vieron a  unos seres cargados de pieles externas, sudorosos, con sus pies protegidos por unos rígidos artilugios que los desconectaban de la tierra, del barro, de la arena. De allí salía un olor insultante. Los primeros blancos que entraron en tierra guaraní fueron llamados ‘los que huelen a pies podridos’.

Estos olorosos pies podridos quisieron humillar el cuerpo del guaraní. Obligaron a este pueblo a vestirse, a oler mal,  a traicionar sus costumbres. Y a pesar de ello, la mujer guaraní intentó mantener su libertad,  su sinceridad natural. Se negó a cubrir sus pechos y mantuvo libre su cuerpo, hasta que ante la obsesión de aquellos brutales exploradores cavernarios y obsesivos, decidió  ocultar su sexo con una prenda de corte triangular, realizada con plumas de ave, que llamaron ‘tanga’. Posteriormente este tanga se maximizó y cambiaron el ‘tanga’ por el ‘tipoy’, túnica sin mangas, hecha de algodón, que cubría su cuerpo desde los hombros hasta las rodillas. 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Sí, es de de Holden Jara

'Joven guerrera guarani', de Roberto Holden Jara


Tenía razón el comentarista anómino del post ‘Rostro rescatado’: el cuadro del retrato del indio guaraní, que tengo ahora colgado en mi estudio, es de este pintor paraguayo de firma HoldenJara. Y este óleo ya forma parte de 'mi mundo'. 

Pero... Este fin de semana he estado de nuevo en la casa que mis padres tenían cerca del mar, y que ahora disfrutan mis tíos lejos del mar guaraní. He vuelto para ir de nuevo a la buharedilla donde encontré el ‘rostro rescatado’ y que sabía alojaba otro cuadro que representaba a una mujer guaraní. Subi y recorrí otra vez las golfas polvorientas y, efectivamente, me reencontré con el otro retrato, también abandonado y cubierto de años. Un nuevo rostro, esta vez de una mujer guaraní que se encuentraba igualmente olvidada y que estuvo allí durante décadas, junto con el cuadro del 'rostro rescatado'...

Al volverlo a ver, comprobé que este óleo también es bello. Muestra la grandeza de la mujer guaraní, a pecho descubierto, rostro pintado, dientes magníficos. Detrás de ella, una escena quieta, pero inquietante. Otras mujeres, en pie, guerreras, armadas con largas lanzas, la rodean. Un decorado que, supongo, quiere representar la cotidianidad de este pueblo volcado a la caza, la estepa y a sus ríos. Y también -¿por qué no?-, a la guerra. Por ello he bautizado al cuadro como 'Jóven guerrera guarani'.

En la parte inferior izquierda del lienzo, otra mujer -ésta sentada- contempla a la protagonista de la pintura. Nos mira de reojo, sonriendo, como si estuviera admirando la plenitud de la jóven mujer, pletórica, sonriente, segura de si misma, sana. A la derecha, la firma del autor del cuadro. Sí, es obra de Holden Jara

martes, 11 de diciembre de 2012

Anahí, el mito de la mujer activa


Bonita sugerencia de Maravilla Sonora, emitida por ‘radio lavaca’, programa conducido por Cecilia Wara. Hace referencia al nombre guaraní Anahí .

‘Dicen que cuando llegaron los conquistadores por el río, el pueblo Guayaquí peleó días y noches contra la invasión española. Una de sus luchadoras fue Anahí, una joven mujer que era reconocida entre los suyos por su hermosa voz. Cayó prisionera y de inmediato la condenaron a la hoguera.

Al arder su carne, la mujer comenzó a cantar por la tierra guaraní y el pueblo que habitaba ese suelo. Cuentan que la voz se elevó al cielo y que durante la noche el cuerpo de Anahí se convirtió en un árbol con racimos de flores rojas. De esta manera, homenajeando la valentía de Anahí surge la leyenda de la flor del ceibo’.

Os invito a compartir esta canción del repertorio popular paraguayo que recuerda a esta mujer. Una sugestiva versión de la cantante Ginette Acevedo:

http://archive.org/download/MaravillaSonora10_462/cecilia10.mp3

viernes, 15 de junio de 2012

El payé, o pey, el saneador guaraní

A mi padre lo llamábamos Pey. Pey y payé para nosotras era lo mismo. El payé, que en el idioma guaraní quiere decir ‘el que sabe’, era antes de la occidentalización de los pueblos tupi, algo más que un chamán. Para las tribus guaranís el payé era quien sanaba a los miembros del clan de las enfermedades y los malos augurios.

Leónidas Garbantes, pintor argentino, lo eternizó en el grabado que abre este 'post'. Y lo llamó el que vela por la limpieza y la higiene personal.

Mi padre siempre tuvo una obsesión por la limpieza. Por el agua saneadora, la higiene y la armonía corporal.

Los guaranís eran uno de los pueblos más sanos y fuertes de todo el hemisferio austral. Así me lo decía mi papá y lo reconocieron los primeros españoles que se encontraron con ellos. A parte de su buena alimentación, basada en el maíz, y el mate, y los animales que produccian los ríos por donde transcurría su vida, - no solo devoraban pescados y anfibios, sino que también comían y cazaban  mamíferos y reptiles- tenían un concepto que muy claro del valor sagrado de la limpieza corporal y el aseo personal. El agua que discurría por sus territorios facilitaba esa higiene. Y el valor mítico que tenían  del liquido elemento, como engendrador y portador de vida, también influyó en esta cultura del cuidado personal del cuerpo.

Para entender aquella primitiva sociedad tupí, hemos de partir de la idea de que no existía una frontera definida entre los mundos "terrenal" y "espiritual", tal como pasa en todas las sociedades animistas. Para ellos todo constituía una sola realidad. Lo espititual (el cielo, la mente, los dioses), y lo terrenal (la tierra, lo corpóreo, el hombre) son una misma realidad unido por la magia. Y la comunicación entre los hombres y lo sagrado se establecía a través de los sueños y que solo podía interpretar y controlar el payé.

‘Este personaje, el payé, devenía tal por inspiración y desde el vientre materno, y no debido a un entrenamiento especial o por pertenecer a un determinado estrato o círculo social’ nos dice el egiptólogo Jorge Roberto Ogdon. Es decir, nacía, que no se hacía. Era un don, un atributo que tenían los payé, reservado a ciertas personas, pero transferido de forma innata.

El gran rol de payé, en estas sociedades, era, a parte de unir los espiritual con lo humano, lo divino con lo material, era el curar y prevenir a las personas de los males físicos y las angustías mentales.
El payé, el pey, curaba, tenía poderes para contrarrestar un "daño", un mal espíritu. Era un médico.

Obviamente, también era un herborista capaz, como usualmente lo suelen ser los chamanes en todos lados. El herbarium de la región paraguaya es pletórico en plantas útiles y eficaces que se emplean para sanar.  Y como no, también el payé utilizaba el sueño como terapia curativa. Una vez despierto el enfermo, el payé ponía en práctica una serie de operaciones o ritos, destinados a extraer y expulsar al invasor, que había provocado la enfermedad en el paciente. Estas operaciones, las recuerdo muy bien, básicamente eran las siguientes:

Cura por succión: chupar la región del cuerpo en donde se supone que las entidades intrusas (la enfermedad ) se encuentra ubicada. El besar es la expresión sublime de esta succión.


Cura por soplo: el payé sopla sobre la víctima y, de esta manera, introduce en su cuerpo una fuerza mágica que pone fin a la causa de la enfermedad. Es el soplido benefactor que nos da aire y equilibra nuestra temperatura.

Cura por rezo: se recurría a ella en casos severos y cada payé tenía sus propias e intransferibles oraciones para poder erradicar estas poderosas enfermedades. Es la forma de canto, acompañado del ron ron de la música, para erradicar nuestros males. 'Quien canta su mal espanta'.

Cura por hierbas:  que el payé conoce y usa un amplio espectro de especies vegetales, así como otras sustancias del mundo natural, a fin de preparar la medicación correcta y eficaz con que restaurar la salud del paciente y derrotar a la enfermedad. Base de la farmacopea de siempre.

Payé

miércoles, 6 de junio de 2012

Canibalismo y purificación


A veces me repugna. Otras no tengo más remedio que aceptarlo. La mayoría de las veces, y rearmándome de moral y ética relativista a nivel antropológico, las puedo comprender. Cuesta aceptarlo, pero es una evidencia. Siempre me ha sorprendido de que el hilo que más lectores tiene este blog sea el que habla del canibalismo. Sobre todo el que afecta al post de Solis. Miras las estadísticas, y a pesar de que hace tiempo que escribí aquel primer artículo, aún es el "top teen" del blog. Y más, después de los trágicos sucesos acaecidos estos días en Miami, sobre un caso de canibalismo activo, salvaje y virulento.

Poco tiene que ver el canibalismo del trastocado ciudadano de Miami, con el que practicaban, como ritual de purificación los indios pre-colombinos, y en especial los guaranís procedentes de la Amazonia. Y el canibalismo es una práctica cultural que no solo se ha practicado en América, sino que es universal, en ciertos momentos históricos.

Para ello hemos de comprender el mito del Karaí amazónico, caribeño y guaraní, que con ayuda del jaguar legendario debía cumplir su cometido de poblar la tierra, y necesitaba acudir a la mujer y al secreto del poder femenino, para devorar a los hombres impuros, los que no tenían derecho a perpetuar su especie.

En la tierra, solo la mujer era, igualmente que el Karai, la intermediaria privilegiada para establecer el nexo y la mediación entre los grupos, y determinar las reglas de reciprocidad dentro de un sistema de antagonismos y complementariedad y evitar el exterminio mutuo, si era necesario evitar el canibalismo y dar continuidad a la especie. Pero solo su opinión era aceptada para evitar este rito.

Los guaraníes, como todas las sociedades conocidas, tenían sus prácticas rituales y religiosas para purificar lo impuro. Y por regla general, en toda sociedad o en todo individuo, la principal amenaza que se tiene es la muerte que es lo contrario de la vida, es decir, lo impuro. Y la impureza es por excelencia el cadáver, que pone al individuo frente a la muerte.

Los ritos funerarios y de cacería, de muerte del animal, cumplen la finalidad de purificación, que solo se consigue si este es comido en un banquete ritual.

Lo impuro, en definitiva, es el enemigo, el ser de otra especie, los hombres de otras tribus. A los seres de otras tribus los antiguos guaranís -y por extensión otros pueblos que habian sido caníbales- no se los consideraban “verdaderos hombres”. Eran sus enemigos, a los que les podrían propinar la muerte. Por esto, no solo tenían que ser eliminados, sino que tenian que ser comidos por los vencedores, para completar el ciclo de la purificación. A no ser que la mujer, o el clan de mujeres, lo impidiera, y entonces entraban, estos enemigos, a formar parte de la tribu, de la sociedad de los puros.

Solo en este sentido se entiende el canibalismo de las distintas tribus americanas. En este sentido, el ritual de la antropofagia consistía en purificar la carne impura del enemigo, comiéndosela; este ritual introduce un sentimiento de ambigüedad difícil de entender y reprochable desde nuestra óptica actual, porque esta definición implica exclusión y, a la vez, inclusión de todos aquellos que se sienten integrantes de una comunidad de la cual los demás son excluyentes.

Ser considerado “caníbal” era comerse a los seres de su “propia especie”, y no se aceptaba. Los guaraníes no se comerían nunca a sus semejantes, a los de su tribu, pero sí podrían hacerlo con los europeos. Como hecho curioso, tal como señala Shmild, la sorpresa de los guaranís fue grande, cuando fueron testigos de la hecatombe de la expedición de Solís, y ver como entre europeos se comían mutuamente, en caso de hambre, a pesar de que formaran un mismo grupo o, para ellos, "tribu". Y esto lo vieron repetido después en varias ocasiones, con otros casos protagonizados por otros exploradores, piratas, perdidos en la selva o en las costas y desesperados por su desnutrición practicaron la antropofagia. Nunca lo entendieron. Para ellos era ir contra la naturaleza.  [Creo una etiqueta "canibalismo" para agrupar los artículos sobre este temática]

viernes, 30 de marzo de 2012

Bolivia centro de actualidad en el “mar abierto”


Bolivia se ha convertido en actualidad marítima, por desgracia, a causa de un secuestro de uno de sus buques que operan en mar abierto.
La repercusión mediática ha sido colosal. Incluso el blog de referencia sobre temas de piratería piratas a bordo, ha hecho eco del suceso. Es posible que sea el primer buque mercante boliviano acosado en una acción de pirateo. Y ha sido en la zona más caliente actualmente en este tipo de actividad delictiva, en la zona del Indico.
El bulkcarrier ‘Eglantine’, con 29 tripulantes a bordo y con un trasporte con carga de azúcar destino Irán, ha sido secuestrado por piratas somalís. Se encontraba navegando a 190 millas de aguas de las islas Malvidas. Ahora se encuentra en costa somalí.
Que un buque del mar guaraní sea víctima de este tipo de incidencia es una prueba de la violencia que se vive en aquellas aguas. Solo una treintena de buques con bandera boliviana operan en mar abierto.
El secuestro ha servido para poner de nuevo en actualidad al sector de la marina en Bolivia, país también guaraní. Y ha evidenciado varias cuestiones.
Primero, el deseo de los gobiernos bolivianos a que este país pueda disponer de una salida libre al mar. Se han reactivado la polémica y las desavenencias entre La Paz y Santiago, en relación al uso, reconocido como derecho, que Bolivia pueda utilizar los puertos de Iquique, Antofagasta y Arica (tratado 1904) ,y que según la cancillería boliviana,desde hace unos meses se está incumpliendo, estrangulando el tráfico boliviano hacia el Pacífico, con trabas burocráticas, impedimentos, físicos y aumentos de tasas portuarias, no reconocidas por los bolivianos.
Segundo, se ha evidenciado la necesidad de reactivar las obras del puerto, en pleno Pantanal, de Puerto Bush, que ha de dar la salida libre y natural del tráfico marítimo boliviano a través de la cuenca de los ríos Paraguay, Paraná y Plata hacia el Atlántico.
Y tercero, y última cuestión, ha entrado en debate un elemento preocupante, el de acusar a los pocos barcos con pabellón boliviano operativos en mar abierto, de responder, en muchos casos, a órdenes de fletes de sospechosa procedencia, normalmente, para cubrir tráficos encubiertos del comercio internacional.
Ante esto decir que “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”. En el mundo marítimo y del comercio internacional, los fletes de dudosa procedencia son el pan de cada día. Y “lo cortés no quita lo valiente”. Una cosa no desvirtúa la otra. El derecho que tiene Bolivia en disponer de una marina mercante, no tiene por qué ser puesto en entredicho por quienes valoran y ven en las operativas de algunos brockers internacionales que impulsan gran parte del comercio mundial, como algo anómalo y sospechoso. O como dicen en Europa, “no hay que confundir la gimnasia con la magnesia”.

viernes, 23 de marzo de 2012

La fotografía puso las cosas en su punto



Interesante reflexión la de Alicia Gloria Auxiliadora Rubio que sostiene cómo la fotografía desmitificó la épica y la grandeza de la guerra.

Sólo el pintor Goya, antes de inventarse la técnica fotográfica, ya puso los horrores de la guerra en sus cuadros y grabados, cuando representó la dura represalia de los franceses contra el pueblo de Madrid el 3 de mayo de 1808. Se adelantó, sin saberlo, medio siglo antes, a lo que hizo la fotografía después al desmitificar la temática artística inspirada en las glorias y hazañas de la guerra.

Los cuadros y el arte al servicio de temas militares, hasta mediados del siglo XIX, fue un fiel mitificador de las gestas bélicas, magnificándolas artísticamente bajo la aureola de la heroicidad. La fotografía puso las cosas en su sitio. Mostró la guerra con toda su mezquindad y auténtico horror.

La primera guerra que resultó "dañada" por la fotografía fue la Guerra de Crimea. Las imágenes que reprodujeron los diarios de la época enseñaron al público incauto e inocente la verdadera realidad de la guerra .

Como muy bien dice Alicia Gloria en su reflexión sobre la fotografía, “La guerra de Crimea y la de Secesión americana, son las primeras en donde se desarrolló la fotografía periodística gracias a la invención de las placas húmedas al colodión. Desde entonces, las imágenes de la contienda dejan de ser registros de gestas épicas para conservar a través de los años aquello que hasta entonces solo guardaba la memoria de la retina”, para ser luego inmortalizada por los panagiristas al servicio de la mitificación artística.



Tras la entrada de la fotografía todo cambió. El arte ya no endulzó las contiendas entre humanos. Al contrario. Al mostrar la realidad del instante resaltó aún más su crueldad.
Una muestra clara de lo que decimos es este boceto que hemos expuesto en la entrada de este post, una acuarela que representa el montón de cadáveres paraguayos encontrados en el campo de batalla Tuyutí, obra de José Ignacio Garmendia. Parece inspirada en la fotografía del reportaje gráfico realizado por Bate&Cía, que enseña el “Octavo montón de cadáveres paraguayos” tomado durante la guerra de la Triple Alianza ó Guerra del Paraguay del año 1866.

Patéticas.


El rostro rescatado

He encontrado en la golfa de casa de mis tíos un cuadro al óleo que representa un indio guaraní. Me ha sorprendido su trazado, la energía con que está pintado, el rostro grave, la tristeza de sus ojos, su boca ancha y labios finos, su deforme hombro, los vivos colores atemperados por el paso del tiempo transcurrido en esta buhardilla. Cubierto de telarañas, ácaros, dañado por las entradas de luz que quemaban el aceite de la pintura, lo recogí de entre el suelo y la pared, donde estaba apoyado, le saqué el grueso de polvo que ennegrecía la tela y lo contemple con nuevos ojos y con una cierta pena.

Estaba tirado, abandonado, oculto entre otros trastos amontonados en aquella amplía estancia, al amparo de las humedades, las sequías y los rigores meteorológicos.

Lo he recogido con devoción, y he intentado salvarlo. Rescatarlo. No sé si será valioso o no, si su autor es conocido o no. Solo he querido sacarlo de allí y dignificar este retrato, colocándolo en una habitación, nueva y convencional. Aséptica y aburrida.

Con ello, a mi manera, he pretendido salvar del olvido a una cultura a punto de quedar abandonada en las golfas de la actual civilización.

Hubo un momento en que el resignado y triste retratado me ha dado la sensación de que me agradecía lo que estaba haciendo por él. Incluso me ha parecido observar cómo me sonreía, dándome las gracias de sacarlo de aquella lúgubre habitación y ubicarlo en el funcional y luminoso estudio donde trabajo.

viernes, 17 de febrero de 2012

Piratas de río


El blogger de "Piratas a bordo", hace una referencia a nuesto blog "mar guarani", en relación con un post que habla de los Piratas de río.
Os paso la url por si quereis enlazar con él:
Interesante comentario, de los otros piratas, los que no navegan por el mar salada, sino por las fangosas aguas de los grandes ríos que son manantial de mar.

Antes desde aquel blog ya habían realizado un comentario sobre Piratas en Paraguay, cuando el asalto a una barcaza cargada de grano de sojo en el puerto paraguayo de Ytororö

miércoles, 15 de febrero de 2012

El miedo al mar salado


El mar guaraní es la imagen viva del río mítico que devino en mar.

Según, la etnóloga Irma Ruiz, cuando analiza la cosmología guaraní, comprueba que la palabra Paraguay - el "paráry ju" y "paray" de los chiripá y paĩ, de los mbyá de Paraguay y Argentina respectivamente- designa el concepto «mar». O mejor, la transformación de este río en mar o “manantial de mar”. Ya Antonio Ruiz de Montoya, en 1639, dedujo, y así lo tradujo al español, que "pará" significa exclusivamente mar, de allí que traduzca "paraguaçú", como mar grande, expresión cuyo adjetivo ya dice de por sí mucho más.

La cosmología guaraní nos descubre que "para" no se trata solo del uso de «mar» simplemente como una gran extensión de agua, sino como el lugar o medio de tránsito para acceder al Paraíso perdido (la Tierra sin Mal). Y es aquí donde parece que el mar juega un papel tan importante en un pueblo que vive en lo más remoto del continente y cuyo carácter es de naturaleza mediterráneo.

Hay leyendas que cuentan que cuando los guaraní, efectivamente, tras su gran peregrinación por las selvas y ciénagas interiores del continente sudamericano, llegaron al mar, después de siglos de lento y largo viaje interior, se atemorecieron. La impresión de las olas rompientes, que parecen arremeter constantemente contra la tierra, les resultó siniestra y aterradora: creían encontrarse ante el fin del mundo.

Aún hoy, los guaraní mbyá del litoral del Brasil temen al mar y no aprovechan sus playas, lo cual contrasta con su costumbre de nadar, divertirse e higienizarse a diario en los arroyos y ríos que surcan la selva del interior.

El mar salada, con su constante oleaje contra la costa, el violento viento, la inmensidad del horizonte, las corrientes contra las playas, contra las mismas aguas del río en el gran estuario «obstaculizaba la marcha» a los guaraní hacia el Paraíso, situado, según sus leyendas, en Oriente. Pero esta misma dificultad cósmica «garantizaba que el ‘más allá’ existía».

Imaginemos la escena que nos cuenta Irma Ruiz. “Llegar al litoral atlántico significa (para los componentes de la gran emigración guaraní) efectuar una comprobación importante: es el lugar donde a sus ojos termina la tierra, y comienza un “agua grande”, como dicen sus tradiciones, es decir, el camino o la puerta que los ha de conducir al Paraíso. Pero al comprobar esta espantosa y cruel realidad del mar, para sus ojos y experiencias cotidianas de seres de tierra adentro y de aguas fluviales, huyen”.

Pero a pesar del pavor experimentado y de la huida, reconocen que es un lugar encantado, un preámbulo imprescindible y necesario para acceder al Paraíso. Y además, comprueban que el agua que reina en esta inmensidad líquida no es dulce, sino que se ha transformado en una inmensa agua contaminada, dominada por la sal.

La sal es materia tabú en la cosmología mágica guaraní. Está prohibido su uso en ceremonias mágicas y religiosas, por lo que les hace pensar que el "para" -el mar- es el auténtico territorio
mágico, reservado a los iniciados. El espacio cósmico solo apto para los elegidos, que pueden llegar al segundo ámbito -cielo- de su cosmos.

Esto nos hace comprender por qué los primitivos guaraní incluyesen obsesivamente el elemento mar en su cosmología. Tal vez porque los tupi y guaranís ocuparon en un tiempo legendario la costa atlántica americana y ésto quedó en el recuerdo, generación tras generación, a pesar de convertirse en un pueblo errante en medio de las verdes selvas y ciénagas sudamericanas. Y esta idea del eterno retorno, marcó toda su mitología y espiritualidad.

foto: conplumaypapel

martes, 14 de febrero de 2012

Un blog que recomiendo


Quiero desde "mar guaraní" recomendaros un blog que acabo de descubrir en el fascinante mundo de la "blogosfera".
Se titula "piratas a bordo" y lo firma un tal L'O y sus intenciones son, como dice en su cabecera de presentación: "En tiempos de zozobra, los piratas están a bordo de nuestro barco. Con este blog queremos contribuir a conocerlos mejor. Ya lo dijo un sabio: "conocer es entender". Conocer "piratas a bordo", será un primer paso para conocerles mejor".
Habla de mares, océanos abiertos, piratas, aventureros. El otro día tocó el tema de"Piratas en Paraguay". Por que en el mar guaraní, también hay piratas, como en todos los mares. Interesantes, realmente, los escritos en aquel blog.
Si quereis curiosear, su url es: http://piratasabordo.blogspot.com/view/magazine

El maíz, el alimento mágico guaraní



Los españoles, valoraron a la mujer guaraní, no sólo por su sensualidad, voluptuosidad y limpieza, sino sobre todo al encontrar en estas tierras una abundante alimentación de sorprendente variedad, cuidada y mimada por las mujeres.

Los primeros europeos que entraron en el mar guaraní, se rindieron ante la evidencia de que las mujeres no sólo sabían parir hijos, sino que tenían también la facultad de hacer crecer las plantas. Fértiles y fecundas como su tierra, fue la causa e inicio del mestizaje.

Para cultivar habían encontrado técnicas sencillas, así como para desarrollar la producción, mejorar la variedad y calidad de las legumbres, conservar y cocer los alimentos.

La planta alimenticia por excelencia fue el maíz. Esta no crece por sí sola; toda creación implica una transferencia mágica de la vida y el poder mágico de la mujer hace germinar el maíz en el mismo sentido que en el ritual funerario de purificación, en beber mate en compañía, la intervención mágica de la mujer transfiere lo aparentemente muerto en nueva vida.

lunes, 18 de julio de 2011

Hoy reinicio de nuevo el blog

Después de un año inactivo, vuelvo al "mar guaraní".

Quedó suspendido este blog en pleno desarrollo del mundial de fútbol, disputado en Suráfrica. Lo reanudo ahora, cuando la competición de la Copa América de fúbtol está más caliente que nunca, a pesar del invierno austral.

Parece un buen augurio. Casi se interrumpió estos escritos con el fútbol y ahora se recrea con el futbol. Que gran pasión eso del balompié.

Alegría en el Paraguay, cuya selección ha superado los cuartos de final. Uruguay, exhuberante también, al eliminar a la siempre favorita selección de Argentina, en un un enfrentmiento casi fraticida.

Víctimas de otras selecciones han sido Brasil y Bolivia. Brasil, de nuevo, la gran derrotada, como Argentina. Las dos grandes favoritas de esta Copa futbolera, abatidas. Han quedado fuera de la alegria final, enfangadas en la gran ciénaga de no estar ni en semifinales.

La esperanza guaraní queda en uno de los dos representantes que aún sobreviven.

Deseo que Uruguay o Paraguay, se alcen con la Copa. O que ambos lleguen a la Final.

Que el comentario futbolero no sea un precedente. Lo prometo. Cuando acabe este circo, volveremos a hablar de mitos del mar guaraní, en su más noble expresión.

Saludos a todos

lunes, 12 de julio de 2010

Muerte, desaparición o acto de antropofagia, de Juan Díaz de Solís -3-


Devorados en un ritual antropófago
En la confluencia del río Uruguay, con el Paraná, en lo que hoy se denomina Punta Gorda, a finales de enero del 1516, un flecha envenenada acabó con la vida de varios de estos expedicionarios. No se sabe que se hizo con los cadáveres de los muertos. Muchos señalan que fueron devorados por los propios atacantes, en un acto caníbal de pura antropofagia ritual. Aunque ahora corren tesis que defienden que estos españoles se quedaron en la zona, y convivieron los nativos.

Lo cierto es que la desaparición de Juan Díaz de Solis obligó a posponer el proyecto en encontrar la salida al Mar del Sur algunos años más.

La expedición, ahora al mando de Francisco Torres, decidió tras la escaramuza -parece que murieron o desaparecieron 10 españoles-, tornar de nuevo a España. Solo dos de las tres naves llegaron a Cádiz, el 4 de septiembre de 1516, tras sufrir una de ellas un naufragio, precisamente en la isla de Yuruminrin, en donde desaparecieron otros 18 expedicionarios, en el viaje de retorno.

Muerte, desaparición o acto de antropofagia de Juan Díaz de Solís -2-



Entrada agresiva
De carácter belicoso, Díaz Solís, fue víctima de su propia cólera e iracundidad.

Con un armamento consistente en seis pasavolantes y dos lombardas gruesas, y con suficiente munición, más 8 quintales de pólvora, utilizó este arsenal para asustar a los belicosos indígenas y demostrar su poderío. Las continuas salvas y disparos de lombardas que realizaba en cada enclave donde ancoraba, hizo que los nativos se pusieran a la defensiva de estos provocadores, que ya los conocían de sus anteriores venidas en estyas tierras.

Los españoles, en su empeño de hacerse notar más de lo debido en estas costas alarmaron a los guaranis del litoral brasileño (la Tierra de los Patos) y como consecuencia de ello los europeos fueron víctimas del recelo de los indígenas, cuando tropezaron de nuevo con ellos en pleno Paraná.

Tras explorar la isla Yurúminrín, (hoy isla Santa Catarina, frente la costa de la Tierra de los Patos), fondear en la Isla Lobos y dejar bajo sepultura cristiana a su carpintero y dispensero Martin García, en un islote que bautizó con este nombre, decidió remontar el Mar Dulce y sortear los bancos aluviales, como serian los futuros islotes de Dos Hermanas, Maratón y el Juncal.

Fondeados por esta zona, junto la entrada del rio Uruguay, un lugar plagado de nativos, tanto de guaranis, como de charrúas, todos ellos a la defensiva, ya que no veían con buenos ojos la poderosa entrada, agresiva, de las tres embarcaciones procedentes del Mar Exterior, fueron víctimas de una emboscada.

viernes, 9 de julio de 2010

Muerte, desaparición o acto de antropofagia, de Juan Díaz de Solís -1-



El sevillano Juan Diaz de Solis, nacido en 1470, fue el primer explorador histórico del Mar Dulce, que llamaron después del Plata. También es el primero del que se tiene constancia y que se enfrentó y convivió con los nativos de la costa guaraní.

Dicen que murió a consecuencia de una cerbatana recibida en Punta Gorda, actual Uruguay, un 20 de enero de 1516. Pero ¡como no!, en la actualidad circula también la tesis de que esta muerte, en el fondo no fue tal, sino una vulgar estratagema para evadir la Justicia española, a causa de los negocios ilícitos que mantuvo años antes con portugueses en esta zona y que podían comprometerle con el cambio de monarca en España.

Amigo personal del rey Fernando el Católico, -curiosamente el monarca muere tres días después de la presunta muerte de Juan Diaz- éste no dudó en convertirlo en su explorador personal para intenta encontrar el paso meridional para entrar en el Mar del Sur.

Conocedor de la zona desde hacia años, se supone que en 1506 ya estuvo rondando por estas costas, y en sus navegaciones por la zona creyó encontrar la puerta al Mar del Sur en 1512. Con esta certeza, en el mes de octubre de 1515, parte del puerto de Sanlucar de Barrameda (Cádiz) con tres pequeñas carabelas, y setenta expedicionarios, para cronicar y oficializar el descubrimiento de la ruta meridional para alcanzar el mar del otro lado. Es decir el que llevaba a las Molucas y China por Occidente.


El dibujo ilustra, de forma infantil, como pudo ser la emboscada de los guaranis o charrúas contra los expedicionarios de Diaz de Solis ("Historia del Uruguay en imágenes".)

miércoles, 7 de julio de 2010

Fútbol guaraní (unos cotizan, otros en plena recesión)


Los ´”naranja mecánica” sacaron de la Final a los "zelestes" uruguayos. Con un resultado de "3-2" se cierra este viaje guaraní-charrúa por tierras futbolísticas sudafricanas.

El sueño ha llegado a su fin, pero para Uruguay ha sido muy reconfortante y reparador. Todo un éxito para los futbolistas de esta república oriental, que con tan sólo 4 millones de habitantes han plantado cara a los mejores y se han mostrado como una de las cuatro mejores selecciones del mundo de fútbol.

Desde aquí, mis mayores respetos a estos héroes del balompié. Sus jugadores han sido revalorizados. El fútbol uruguayo cotizará en beneficio de sus deportistas. Estarán en alza en los próximos cuatro años en el mercado del tráfico de jugadores. Mientras, otros, el carisma de su fútbol, entrará en un periodo de recesión. Estarán de capa caída. Así es el mercado de las estrellas de deporte. Efímero, mediático y caprichoso.

Tras esta pausa futbolera, vuelvo a recuperar el blog.
(foto:FIFA)

domingo, 4 de julio de 2010

Fútbol guaraní (el diario “as” hace suyo nuestro comentario)


El diario deportivo español ”as”, se tomó la pie de la letra nuestro comentario publicado el pasado 2 de julio, (Fútbol guaraní: la estrategia de la lengua) referente al uso del idioma guaraní que harían los jugadores de la selección paraguaya, para no descubrir su estrategia a los jugadores de la selección española.

El ayer, 3 julio, día del encuentro, publicaron esta noticia, de la que os paso el link:
http://www.as.com/futbol/articulo/paraguay-comunicara-guarani-despistar/dasftb/20100703dasdaiftb_24/Tes

Fútbol guaraní (No pudo ser)


No pudo ser. Paraguay no ira a la Semifinal del Mundial de Sudáfrica. Algún que otro lloro. Muchos, según he comprobado y todos ellos muy sentidos. Un penalty parado, que podría haber dado el partido para los guaranís. Otro, también parado, que podría haber descentrado aún más a los españoles. Y un mega crack asturiano, que hizo volar por los aires los sueños paraguayos. En definitiva una ocasión perdida en poder estar en una semifinal y hacer historia. De hecho ya se ha hecho, pero ha faltado el resplandor último para estar allí.

El fútbol guaraní ha sido superado por la tenacidad y espíritu de lucha de los ibéricos.

Solo queda en el mundial sudafricano un solo país “guaraní”, que se siente más charrúa, que guaraní, la selección del Uruguay.

Tras el descalabro de selecciones como la brasileña, arponeada por los holandeses y el desmoronamiento de la argentina, humillada por los alemanes, deseo que en la Final puedan enfrentarse dos selecciones a las que admiro, por vínculos familiares, la de Uruguay y la de España. Que ambas superen a sus rivales y se encuentre en la Gran Final.

Este es mi deseo

viernes, 2 de julio de 2010

Fútbol guaraní (La estrategia de la lengua)


Expectativa, emoción, y ganas de iniciar mañana el encuentro entre Paraguay y España en el mundial de Sudáfrica 2010.

Paraguay quiere dar la gran campanada, ganar a España y superar otra fase de este Mundial. Sería llegar a las semifinales. Todo un hito. Muchos creen que pueden.

En este deseo tendrá mucho que valer el acierto del portero paraguayo, Justo Villar, que juega precisamente en un equipo de fútbol español, en el Real Valladolid, que conoce bien a sus rivales, y puede que sea decisivo en la hora de que no marque ningún gol la selección española. Solo ha encajado un gol en todo el Mundial.

Me han dicho que los jugadores de la selección paraguaya van a hablar entre sí en guaraní, para que no ser entendidos, en sus maniobras de juego, por sus rivales españoles.

Pero también me ha asegurado un amigo catalán, que los españoles, la mayoría catalanes, podrían hablar entre sí catalán, para que no sean entendidos por los paraguayos.

Al final, y bromas a parte, solo valdrá el lenguaje del "balón pie". Dominar la pelota y marcar goles.