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lunes, 28 de junio de 2010

El color rojo



“En varias tribus tupis y guaranís utilizaban el color rojo para marcar el carácter intocable de la mujer, espantar los malos espíritus en el momento de la menstruación o simplemente para protegerse.

“Las mujeres se pintan de rojo para preparar la bebida mágica mazamorra o chicha, y después de parir, las koinguá del Paraná lo hacen como poder mágico de seducción.

“Los hombres y mujeres se protegen con pintura roja en los períodos de convalescencia . El color rojo no sólo es un color profiláctico, capaz de proteger el cuerpo de los malos espíritus, dar fuerza y poderes mágicos que suscitan la buena suerte, sino también, un color erótico de atracción y seducción.

“El color rojo, color de la sangre, símbolo de la manifestación biológica de la mujer, se convierte en un símbolo de pureza”.

jueves, 3 de junio de 2010

La Diosa Blanca de Rojo (leyenda guaraní)


El bloggero Martin Cagliani, miembro de la Red Argentina de Periodistas Científicos, escritor de cuentos e investigador “libre” de antropología, en una acertada interpretación de las contínuas guerras mantenidas por el pueblo guaraní en el Gran Océano Verde, escribe:

"Los guaranís de la costa brasileña contaban que muy al Occidente (¿pueblos del antiplanicie peruano, procedentes de China, Europa o del Norte de América?) se encontraba la riquísima tierra de los “caracaraes”, dominio del Rey Blanco, en donde había una gran sierra de plata y ríos de oro con maravillas indecibles.

"Entrando por el Río de la Plata se podían cargar los barcos (¿piraguas?) con metales preciosos, aún lo más grandes. Los súbditos del “Rey Blanco” llevaban coronas de plata en la cabeza y planchas de oro colgadas al cuello (muy similar a los reyes medievales europeos).

"El imperio ignoto que se hallaba hacia el Occidente, estaba protegido por un Gran Dragón Rojo. Y junto a este Dragón, invencible para los guaranís, y representado como una impenetrable selva, estaba una magnífica Diosa Blanca de Rojo, que custodiaba el Gran Tesoro.

"Se sabe que los guaraníes realizaron grandes emigraciones hacia las tierras incaicas del Perú con ánimo de conquista, pero siempre fueron expulsados. Algunos, a su regreso a los parajes de asentamiento, una vez establecidos en el Gran Chaco y en las tierras paraguayas, se encargaron de divulgar la fama de la Diosa Blanca de Rojo, y la riqueza que se guardaba en aquellos parajes. Estas historias fueron recogidas por los primeros exploradores españoles que penetraron en el siglo XVI por el actual río de la Plata, como una prueba de que en el interior del Gran Pantanal se encontraba un imperio donde la Plata y el Oro abundaba de forma extraordinaria".

Y yo me planteo: "Hoy esta historia está más latente que nunca. Vuelve a repetirse en la actualidad".